sábado, 8 de octubre de 2011

TODO DEPENDE DEL COLOR DEL CRISTAL CON QUE SE MIRA...

    Recientemente ha surgido voces en favor y en contra de la sedación en la fase de agonía vs la eutanasia, 
debo decir que es bueno y una practica saludable en favor del libre pensamiento conocer de lo que se habla antes de dar una opinión sobre el tema...lo digo porque no todo el mundo sabe y sin embargo da su opinión...
hablar de eutanasia es hablar de matar a una persona siempre utilizando dosis letales de un medicamento con el único fin de liberarla del sufrimiento que padece y que la mayoría de las veces no pueden soportar las personas de su entorno... 

Sedacion en la agonía es aquella que se realiza con el ajuste correcto de la dosis de una medicación con el fin de controlar el síntoma refractario que lleva a el sufrimiento del paciente y nunca el de provocar la muerte, es un trabajo activo entre el paciente, la familia y los  profesionales de la salud. La sedación en la agonía debe ser comentada y consensuada con el paciente y/o con la familia y registrada en la historia clínica.
Esta claro que hay diferencias importantes...

Me parece muy revelador este testimonio:
Defensora en el pasado de la eutanasia “en ciertas condiciones de enfermedad”, la oncóloga Sylvie Menard cambió radicalmente su postura al conocer que padecía un cáncer incurable

        “La doctora ha declarado en un reciente congreso en Milán que, desde que se descubrió enferma, su perspectiva sobre estos temas ha cambiado”

        La noticia, difundida por la agencia ZENIT, recogía diversas citas del testimonio de la oncóloga en la evolución de su enfermedad, un cáncer para el que no existe aún curación, y de su postura ante la vida.

        Casada y madre de un hijo, Menard, de sesenta años, que se declara laica no creyente, dirige el Departamento de Oncología Experimental del Instituto de Tumores de Milán (Italia), donde trabaja desde 1969.

        El 26 de abril de 2005 el examen mostraba un tumor en la médula, un tumor incurable. Me miré en el espejo de casa: ‘imposible’, me decía; me encuentro muy bien. Logré dormir sólo cuando me convencí de que se trataba de un error”, contaba entonces la especialista.

        “Conocí la imposibilidad, de golpe, de trazar cualquier proyecto. Era como tener delante un muro -reconocía la oncóloga-. El futuro sencillamente ya no existía” y “descubrí que existe todavía una palabra tabú, la palabra cáncer"

        Menard vaciló en someterse a terapia, consciente de que no habría curación. “Quería permanecer todavía entre los sanos”, decía. Finalmente eligió la terapia.

        “Algo en mí reaccionó. Aún sin meta de curación, prolongar la vida algunos años, de improviso, se convirtió en mí en algo fundamental; quería vivir hasta el final”
        “Cambió la conciencia de la vida misma. Cuando estás sano, piensas que eres inmortal. Cuando en cambio tu final ya no es virtual, la perspectiva se da la vuelta”
“También yo, antes, hablaba de ‘dignidad de la vida’, una dignidad que me parecía mellada en ciertas condiciones de enfermedad. Como sano se piensa que pasar por que te laven o te den de comer es intolerable, ‘indigno’. Cuando llega la enfermedad, se acepta hasta vivir en un pulmón de acero. Lo que se quiere es vivir. No hay nada de indigno en una vida totalmente dependiente de los demás. Es indigno más bien quien no logra ver en ello la dignidad”

        En su itinerario por la quimioterapia, la doctora Menard reflexionó sobre el debate de la eutanasia y sobre el caso de Eluana, la joven italiana en estado vegetativo cuyo padre quiso dejar morir.

        “¿Pero sabemos que esa joven no tiene ningún cable que desconectar? -advertía la oncóloga-. ¿Que la hipótesis es la de dejarla morir de hambre y sed? ¿Sabemos que ‘estado vegetativo permanente’ no quiere decir que no exista ninguna actividad cerebral? En un reciente trabajo científico se ha demostrado que si se pone ante los ojos de uno de estos enfermos una fotografía de personas queridas, y se hace una resonancia magnética, se ve la puesta en marcha de una actividad cerebral.
¿Cómo se puede decidir suspender la alimentación?”

        En síntesis, para la doctora Menard “el favor de muchos por la eutanasia se explica con un tipo de exorcismo inconsciente, un deseo de alejar de sí la posibilidad de la enfermedad y del dolor”; pero “cuando te encuentras ahí, cambias de idea”.

        Insistía en que la verdadera petición de los enfermos es la de no sufrir:
“Debe hacerse todo lo posible contra el dolor”.
“La verdadera batalla es contra el dolor. No por una muerte que, en la experiencia, los ‘verdaderos’ enfermos no piden. Reclaman, en cambio, no ser abandonado

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